¿Cómo prevenir las lesiones en el running?: El calzado

¿Cómo prevenir las lesiones en el running?: El calzado

Prevenir lesiones del corredor dependerá de una serie de factores, que combinados lograrán que el running se convierta en una actividad “segura” para todo aquel que lo practique.

Uno de los aspectos, sobre los que se puede y se debe fundamentar la prevención de las lesiones en el running, es el calzado. Un calzado inadecuado puede causar rozaduras y dolor en los pies, y en el peor de los casos, lesiones en los pies, tobillos y piernas.

Cuando hablamos del calzado en el running, existen dos polos extremos y una gran variedad de opiniones intermedias.

Por un lado, se encuentra la corriente de calzado minimalista. Correr como los nativos mexicanos Tarahumara, que hasta muy avanzada edad corren descalzos o prácticamente descalzos grandes distancias.

Por otro lado, tenemos la tendencia del calzado completamente personalizado y adaptado a las características físicas, biomecánicas y hasta biopsicosociales del corredor. Customización 100%.

Lo cierto es que, en 40 años, no se ha publicado ni un estudio que haya sido concluyente con respecto a la eficacia superior de un tipo de calzado frente a otro en términos de prevención. Es más, en 2010 un estudio llevado a cabo por el U.S. Army’s Public Health Command en el que participaron miles de soldados, concluyó que el uso de zapatillas customizadas tenía escasa influencia sobre la prevención de lesiones.

Entonces, ¿si no hay un calzado mejor que otro, por qué se considera como uno de los pilares de la prevención de las lesiones en el running?

El hecho de que a nivel generalizado no exista un calzado más adecuado que otro, no significa que a nivel individualizado pase lo mismo. Todo lo contrario. Cada corredor es un puzzle que debe ser resuelto encontrando las piezas adecuadas que encajen perfectamente.

La forma en la que cada corredor encuentra su calzado óptimo es el método científico por excelencia: Prueba y error. Hay que valorar de forma individualizada las sensaciones, la comodidad y, sobre todo, la ausencia o presencia de lesiones.

Esto quiere decir, si un corredor no padece lesiones o lo hace de forma muy puntual, probablemente haya acertado con la elección de su calzado. Por el contrario, el corredor que padezca lesiones de forma repetitiva, dentro de las medidas preventivas de cara a futuras lesiones, debería contemplar un cambio en el calzado.

En definitiva, y de acuerdo a lo que nos expone el escritor estadounidense Bob Glover en su libro “Manual del Corredor de competición”, a la hora de elegir unas zapatillas, hay que considerarlas como una herramienta esencial, y recordar cada una de sus funciones: amortiguan el impacto, cada una de ellas golpea el suelo unas 800 veces cada kilómetro y medio; protegen los pies del medio ambiente, estabilizan el pie y neutralizan los desequilibrios biomecánicos.