¿Cómo prevenir las lesiones más frecuentes en el baloncesto?

¿Cómo prevenir las lesiones más frecuentes en el baloncesto?

El baloncesto es un deporte que atrae a las masas desde tiempo memorables. Después del fútbol es uno de los deportes más practicados y vistos en el mundo.

Sin embargo, a pesar de las ganancias netas en salud que supone la práctica de un deporte, ya sea el mismo baloncesto o el tenis, o de alguna otra actividad física, no hay que pasar la necesidad de evitar, de alguna forma, el riesgo de las lesiones deportivas.

Las lesiones, según expone el libro “Lesiones deportivas: diagnóstico, tratamiento y rehabilitación”, las lesiones ocasionadas por la práctica del básquet como en muchos otros deportes, constituyen un problema importante en el ámbito deportivo, la sociedad en general y las personas afectadas. Si bien es cierto que cada deporte tiene sus lesiones más frecuentes y características y el Baloncesto no podía ser la excepción.

El baloncesto, procedente y muy popular en los Estados Unidos desde 1930, consiste en un trabajo en equipo jugado entre dos conjuntos de cinco jugadores cada uno durante cuatro periodos de diez o doce minutos cada uno. El objetivo del juego es encestar el balón en un aro a 3,05 metros sobre la superficie de la pista.

Este deporte, también denominado el “juego sin cuerpo”, combina los movimientos con las manos en los lanzamientos con los saltos, golpes, luchas, caídas y carreras. Esta situación provoca la extensión máxima de las extremidades produciendo grandes fuerzas o momentos de torsión sobre el esqueleto del jugador.

Lesiones más frecuentes en el baloncesto

Seis es el número de lesiones más frecuentes a las que se enfrentan los jugadores de básquet. La lesión más frecuente durante la práctica del baloncesto es el esguince de tobillo, seguida de las tendinopatías de tendón rotuliano y de tendón de Aquiles causa de un defecto en la pisada, una alineación incorrecta de los ejes de las extremidades inferiores, errores de entrenamiento o cargas de trabajo inadecuadas.

Otras de las lesiones más comunes son las roturas de ligamento cruzado anterior, fracturas por estrés, de la extremidad inferior como la del quinto metatarsiano, las de la tibia, peroné o incluso las del escafoides tarsiano; y las tensiones musculares, especialmente la de gemelos y las del muslo, que son las “culpables” de la mayoría de las bajas deportivas que se generan a lo largo de la temporada y las causantes de una mayor pérdida de partidos.

No podemos olvidarnos, a pesar no estar en este top five, de una de las lesiones más características de este deporte: las lumbalgias, una queja frecuente del jugador de baloncesto. Según un estudio elaborado por el Australian Institute of Sport esta lesión se relaciona con la implicación de la columna lumbar en gestos de rotación y flexo extensión con contusiones y desplazamiento provocados por otros jugadores.

Aunque el escenario se vea algo oscuro, muchos ejercicios de entrenamiento pueden ayudar a los jugadores a reducir casi al 100% el riesgo de sufrir lesiones durante el juego o incluso el entrenamiento.

Muchos estudios demuestran que la herramienta más novedosa y más eficaz es la prevención, la cual se realiza mediante unos protocolos de trabajo específico y de pruebas complementarias que proporcionan información del estado del jugador y actuar en función de su estado.

A la orden del día está la individualización de los tratamientos, los entrenamientos y los protocolos de prevención de acuerdo con las características de cada jugador. Además, es imprescindible plantear un calentamiento optimo en los partidos, realizar un trabajo de flexibilidad para aumentar el rango articular.

Uno de los pilares fundamentales para la prevención de lesiones en el baloncesto es el trabajo de fuerza con el fin de aportar beneficios sobre la regeneración y fortalecimiento del tejido tendinoso, así como estabilidad articular y protección muscular.

También es primordial el trabajo de equilibrio, evitando las sobrecargas repetidas que terminan por dañar el tejido muscular.

En definitiva, es importante la prevención de las lesiones en el baloncesto complementando el entrenamiento y el calentamiento, con un programa preventivo riguroso que ofrezca una mayor eficiencia funcional que permita al jugador practicar el deporte en su máxima expresión, reduciendo el riesgo de sufrir daños físicos y que le permitan prolongar al máximo posible su trayectoria deportiva.