La enfermedad silenciosa: Osteoporosis

Una de cada tres mujeres sufre osteoporosis en la menopausia y uno de cada cinco hombres mayor de 50 años sufre de osteoporosis; una enfermedad crónica, que merece máxima atención. La OMS (Organización Mundial de Salud) la define como la enfermedad que más se subestima y la que más se ignora. La incidencia de la osteoporosis aumenta en todo el mundo. A pesar de eso, aún no se recomienda una prevención significativa ni un tratamiento eficaz de manera estandarizada. Los motivos más importantes para este déficit son la falta de información y la despreocupación frente a la osteoporosis. Por esto le recomendamos que se informe sobre la osteoporosis, ya que Ud. podría ser uno de los afectados.

Definición

La osteoporosis es una enfermedad que consiste en una pérdida de la masa ósea y una disminución de la calidad estructural del hueso. El aumento de la esperanza de vida, los cambios en los hábitos alimenticios y el mayor sedentarismo de nuestra población han hecho que esta enfermedad alcance unas cifras verdaderamente alarmantes.
El hueso es un tejido vivo que se encuentra en constante renovación. Continuamente se está construyendo y destruyendo para que su estructura no se deteriore. Este trabajo lo realizan de forma coordinada unas células llamadas osteoblastos y osteoclastos.
Hasta la pubertad predomina el proceso de construir estructuras (modeling), después de esta fase viene el mantenimiento (remodeling).
Este remodelamiento óseo está controlado por hormonas. Las más importantes son los estrógenos (hormona sexual femenina) y la testosterona (hormona sexual masculina), que ralentizan la destrucción del hueso y ayudan a mantener el fósforo y la densidad del mismo.

La cantidad de masa ósea de una persona va aumentando paulatinamente desde el nacimiento a medida que va creciendo el esqueleto. Llega al valor máximo en la edad de los 30 a 35 años (pico de masa ósea), el momento que se conoce como madurez esquelética. En este momento disponemos de la mayor cantidad de masa ósea de nuestra vida. Después vienen unos años de estabilidad y posteriormente la masa ósea disminuye fisiológicamente de manera progresiva.
En los hombres, debido a que la producción de testosterona (que reduce la destrucción del hueso) permanece constante a lo largo de la vida, sólo detectamos la enfermedad en aquellos individuos en edades muy avanzadas o con un valor bajo de pico de masa ósea.
Por tanto, la osteoporosis tiene una prevalencia mayor en el sexo femenino. Su valor de pico de masa ósea es siempre menor que en el varón. Las mujeres, por el contrario, sufren la menopausia, periodo durante el cual el ovario cesa la producción de estrógenos. A partir de ese momento pueden sufrir una pérdida acelerada de masa ósea.
Pero no todas las mujeres desarrollan la enfermedad. Estadísticamente, únicamente una de cada cuatro mujeres padecen de Osteoporosis.
Existen, por tanto, factores de riesgo que facilitan la aparición de la enfermedad.

Factores de riesgo

Pérdida temprana de la menstruación: Tanto por causas naturales como quirúrgicas. Más años sin las hormonas ováricas se traducen en una mayor pérdida de masa ósea.

Herencia: Los pacientes que sufren osteoporosis tienen una mayor probabilidad de tener hijos que la sufran.

Dieta: Estadísticamente, se asocia un consumo reducido de productos lácteos con una mayor incidencia de osteoporosis.

Raza: Las mujeres de raza blanca tienen más probabilidad de sufrir osteoporosis.

Nuliparidad: No tener hijos aumenta el riesgo de padecer esta enfermedad.

Peso: Mujeres con un IMC (Indice de Masa Corporal: Peso/Talla2) bajo tienen mayor probabilidad de padecer Osteoporosis.

Tabaco: Estadísticamente, las fumadoras muestran mayor incidencia de Osteoporosis.

Sedentarismo: El ejercicio físico es un extraordinario estimulante para propiciar el aumento, el reposo en cambio facilita la reducción de la masa ósea.

Consecuencias de la Osteoporosis

Disminución de la densidad ósea

Dolores y contracturas musculares en la espalda

Deformación de la columna

Pérdida de equilibrio

Riesgo de fracturas

Síntomas

La “enfermedad silenciosa” también se podría llamar la enfermedad clandestina. Los primeros síntomas son dolores sordos de espalda, y a veces son molestias que los pacientes mismos no valoran como importantes, sobre todo cuando el proceso de pérdida de la masa ósea es lento. Esto es una razón por la que la enfermedad es difícil de detectar. Incluso puede pasar inadvertida hasta que se produce una fractura vertebral, de la muñeca o de la cadera.
A medida que el hueso se hace más osteoporótico, cualquier caída, por insignificante que sea, puede causar una fractura.
En el manejo de la osteoporosis hay que entender que existe la prevención y el tratamiento.

Pruebas diagnósticas
Rayos X

Permiten realizar una valoración de la estructura y de la forma de las vertebras así como de la densidad ósea por la transparencia del hueso para los rayos.

Densiometría

El “estándar de oro” es el método DEXA (Dual Energy X-ray Absorptiometria) permite el cálculo de la cantidad de calcio en el segmento explorado. Un resultado negativo de esta prueba, es decir, la ausencia de osteoporosis, puede ser erróneo. Existe la posibilidad de que haya osteoporosis a pesar de que el resultado de la DEXA demuestre normalidad.

Análisis Clínico

Existen parámetros importantes para determinar la pérdida (turnover) de la masa ósea. Se habla de pérdida alta (high-turnover) y baja (lowturnover) según la actividad de los osteoclastos y osteoblastos. El nivel de actividad determina la indicación de fármacos específicos.

Tratamiento y Prevención
Farmacoterapia

En la literatura científica se contempla principalmente el tratamiento medicamentoso de la osteoporosis. Las indicaciones de la farmacoterapia no pueden ser el tema de este artículo. Los especialistas del campo son los profesionales competentes de aconsejar en cada caso. Aquí encontrará un resumen de los medicamentos más corrientes de la farmacoterapia:

Estrógenos y progestágenos

Fitoestrógenos

Calcitonina

Bifosfatos

PTH

Sin embargo, a medio y largo plazo, el efecto de estas sustancias solamente se podrá maximizar sometiendo al sistema musculoesquelético a estímulos de carga, tracción y torsión.
Por eso, en personas con osteoporosis es importantísimo la realización periódica de un ejercicio físico adecuado.

Ejercicio Físico

El ejercicio físico regular es una forma excelente de prevenir la pérdida de masa ósea, siendo recomendables aquellos ejercicios contra resistencia que no supongan un estrés para la columna y los huesos largos. Los ejercicios también tienen un papel importante en el tratamiento y la recuperación.
Tanto el hueso como el músculo conocen la ley de la alternativa: ¡USAR O PERDER!
El músculo entrenado crece, se mantiene fuerte y realiza su trabajo. El hueso se comporta de manera analógica. Los músculos no entrenados adecuadamente pierden fuerza y volumen. El hueso no cargado pierde masa y estabilidad.
En un estudio científico realizado en Berlín entre 2003 y 2004 (bed rest study) sobre la influencia del reposo absoluto sobre la musculatura y los huesos, se pudo demostrar que ocho semanas de inactividad absoluta resultan en una pérdida del rendimiento muscular de hasta el 40% y de la masa ósea hasta un 8%. Durante el mismo periodo, otro grupo realizó cada día un ejercicio de resonancia mecánica (vibración) durante 5 minutos Este grupo experimentó una pérdida de “únicamente” el 10% de rendimiento muscular y el 0,5 % de masa ósea.
Lamentablemente, existe una gran falta de conocimiento e información, por parte de los facultativos médicos no relacionados con las ciencias de la actividad física, acerca de la cantidad e intensidad del ejercicio que se debe realizar. Las recomendaciones son muy heterogéneas; desde 20 minutos de deambulación diaria hasta 30 minutos de natación.
Durante los años 1995 y 1996 el Lic. en Act. y Ciencias del Deporte Wolfram Hohmann y Dr. Binder, director médico de Medical Exercise, realizaron un estudio en un centro de rehabilitación explorando la fuerza muscular de los músculos extensores lumbares, el dolor lumbar y la masa ósea en 265 mujeres con osteoporosis en la postmenopausia. Las pacientes se separaron de manera aleatoria en cuatro grupos, cada uno de los cuales realizaban actividades diferentes:

  1. Fisioterapia convencional
  2. Gimnasia acuática
  3. Andar
  4. 8 Sesiones de Potenciación Muscular Selectiva – PMS® (sistema MedX)

El resultado:

  • Incremento de la fuerza de los Mm. extensores lumbares
    A, B, C: entre 0% hasta 7%
    D: 75% de media
  • Reducción de dolor
    A, B, C: poco – insufi ciente
    D: poco hasta desaparición
  • Densitometría (sólo 45 evaluaciones)
    A,B,C: sin cambio
    D: Incremento medio de 3,76%

La Potenciación Muscular Selectiva – PMS® y el Ejercicio de Resistencia Progresiva (ERP) han demostrado ser eficaces en el tratamiento y en la prevención de la osteoporosis.
La resonancia estocástica o srt-zeptoring® ayuda a generar los estímulos necesarios para incrementar la densidad ósea mediante un sistema de vibración tridimensional y aleatorio. El efecto de estos estímulos es independiente del tipo de osteoporosis ya que propician un cambio general en la estructura ósea, con lo que se incrementa la densidad y estabilidad de los huesos y se reduce el riesgo de caída.

Efectos de la resonancia estocástica

Mejora de los reflejos debido a estimulación neuromuscular.

Mejora de la estructura muscular mediante estimulación mecánica tridimensional.

Disminución del riesgo de fractura debido al incremento de la densidad ósea.

Incremento de la seguridad de movimiento y reducción del riesgo de caída.

Mejora de la capacidad de deambulación.

Mejora del equilibrio.